Nonsense
Faro improvisado del pensamiento extraviado.
12 dic 2024
Sobre sapos e infancias
Si tu voz alcanzara esta estruendosa soledad que habita mis ayeres.
Un solo roce de la cuerda correcta evocará mis manos de niña (¡tan seguras de su potestad en este mundo!).
Tus dedos se hundirán con los míos en lo profundo del desagote buscando la llave de agua (metáfora hermosa); y rozarán la fría espalda de un sapo, cuya guarida estarás invadiendo conmigo.
Lejos de asustarnos, elevaremos en volantas al sapo/princesa; será nuestro nuevo amigo.
Los días de lluvia lo veremos nadar acompasadamente con tanta pasión, que treinta años después nadará en nuestra mente y nuestras palabras.
28 jul 2022
Estado idóneo
Mi atención es como un clavo en el ojo de Dios. Iridiscente y fortalecida, capaz de que la palabra sea y haga el verbo. Rebrotada, liberada de mis propias pasiones, soy bailarina inconsciente, Harpagón en plena reverencia, katana rota y gruñido inminente, la que asesina a la bestia con la belleza del movimiento preciso.
Soy sin miedo.
20 ago 2019
Las instancias que nos conforman
"Mi padre era nocturno y glaciar.
Mi madre, un trozo de vida y de sol.
A veces la veo recordar, apretando los ojos como un niño apaleado, el dolor de la lacerante indiferencia de mi padre.
La entiendo. Quizás porque a mí me generaba lo mismo, y aún si no hubiese sido así; podría entenderla porque tengo el corazón predispuesto a amar lo que está hecho para ser amado. Y mi madre lo está.
Sin embargo, mi hermana mayor recuerda días más felices. Interludios necesarios frente a la afrenta que representaba la coexistencia de estos dos titanes, visceral y orgánicamente opuestos.
Recuerda a nuestra madre de espaldas cortando verduras para la cena, y a mi padre rodeándola con sus brazos y meciéndose dulcemente.
- En mi tierna infancia - me dice - no notaba lo que hoy noto -
-¿Qué? -.
- Que acababan de hacer el amor -."
Mi madre, un trozo de vida y de sol.
A veces la veo recordar, apretando los ojos como un niño apaleado, el dolor de la lacerante indiferencia de mi padre.
La entiendo. Quizás porque a mí me generaba lo mismo, y aún si no hubiese sido así; podría entenderla porque tengo el corazón predispuesto a amar lo que está hecho para ser amado. Y mi madre lo está.
Sin embargo, mi hermana mayor recuerda días más felices. Interludios necesarios frente a la afrenta que representaba la coexistencia de estos dos titanes, visceral y orgánicamente opuestos.
Recuerda a nuestra madre de espaldas cortando verduras para la cena, y a mi padre rodeándola con sus brazos y meciéndose dulcemente.
- En mi tierna infancia - me dice - no notaba lo que hoy noto -
-¿Qué? -.
- Que acababan de hacer el amor -."
30 jul 2019
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