19 may 2026

Julieta; el alba se avecina. Bésame de nuevo y líbrame del saber que mis brasas no tendrán ocasión de atemplarse, que en mi fuego y en mi nombre habitan las sombras pesadas de los Hados. Solo una vez más di mi nombre y me salvo de la muerte.

18 may 2026

Herencia

-Hija, volví a transpirarme ¿me cambiás? - La voz rota de su madre a los pies de la cama despertaba a María a su ausencia. Los ojos llenos de lágrimas, el cuerpo tenso tras la sensación de urgencia. Los peores días el sueño se extendía y llegaba a responderle con una honestidad que rondaba la crueldad, que ese frío húmedo la acompañaría siempre ahora que el cáncer había ganado; y la oía gimotear entre toses largo rato sin poder tocar su cuerpo para abrazarla o asistirla. Teresa había fallecido tres semanas antes, luego de dos largos años de lúcida agonía. De ella misma conservaba el amor por la ropa, que entre bocanada y bocanada de oxígeno iba eligiendo junto a su nieta para afrontar la internación de la cual no volvería. Finalmente se fue apagando, no sin una tenaz reticencia por su parte, en la piedad infinita de sus médicos que buscaban desgastar el cansado corazón para darle reposo a su cuerpo. María a los pies de su cama, lloraba su pérdida, pero la madre daba un paso atrás de su coma inducido, saludaba a su hija y llamaba a sus nietas a las cuales les decía que estaba mejor; que pronto volvería. Cuando finalmente se fue, volvió. Cada noche, a los pies de la cama de su hija le pedía lo mismo, y la angustia sobrevenía. -Mamá… no puedo alcanzarte. Te amo mamá. -

17 may 2026

Su voluntad

El ceremonial se celebraría esa noche, bajo el humo ocre de las antorchas. El signo se había dibujado inequívoco, augurando el testimonio del profeta. La gente se agolpaba para besar la huella del primer ser restaurado por el Doliente. Desde el púlpito elevado de la inmensa catedral el joven sacerdote hablaba, y su voz meliflua llenaba el recinto: -La primera vez que lo vi, fue a mis siete años. Yo era, por entonces, un ladronzuelo y había robado a la persona equivocada. - El predicador, tomó aliento con la expresión alucinada, el templo rezumaba la muda expectativa de sus mutilados acólitos. Prosiguió: - Lo seguí a un lugar atestado, a orillas de la Brecha, parecía estar observándola con fascinación y se había colocado un purificador, como acostumbraban los extranjeros que podían permitírselo. Excitado por esta nueva promesa de riqueza, me acerqué entre la multitud e introduje la mano en su bolsillo abultado. Todo ocurrió muy rápido... Sentí un piquete en la punta de mi dedo y una bruma burbujeante me cubrió los ojos. Me despertó el dolor, un dolor punzante en las entrañas. Tenía el rostro pegado al encharcado suelo, el desgarbado muchacho me apresaba con dedos de hierro mientras usaba mi cuerpo. Los gritos solo intensificaron su gozo pero también lo llamaron; al borde de la inconciencia, logré vislumbrarlo. Su masa de hueso expuesto y cartílago sanguinolento se extendió desde el desagüe a la pierna de mi torturador, arrancando al monstruo de su terrible abrazo y arrastrándolo al corazón del Abismo. - La congregación se prosternó en fanática adoración. El profeta continuó: - Algunos creen que la tierra agonizante empezó a devolvernos los monstruos que depositamos en ella a través de los años, que merecemos nuestro destino. - Yo creo que el Doliente toma lo que debe y se alimenta de la inmundicia. Nuestros antepasados quisieron huir de la sagrada responsabilidad. Nosotros abrazamos su voluntad.- El profeta, sentía la vibración de las pisadas enardecidas, la vibración hacía eco en su pecho y en la reptante criatura que había horadado el altar abriéndose paso hasta el templo.

16 may 2026

Aquelarre

La repentina aparición del canto irrumpió en el centro mismo de la visión. El ojo interno se cerró con una brusquedad descorazonadora, dejándola próxima al llanto. Solo las voces de las hermanas la elevaron como la caricia de una mano arrugada, llena de conocimiento y poder. Cada rostro al que poco a poco se logró asir, estaba pleno de verla. Cada uno reflejaba maravilla y regocijo. -La ví- dijo la desdichada bruja volviendo en sí. -La palabra justa. – Agotada hizo una pausa, una desesperada pausa para no distraerse de este momento y continuó: -Me llenó con su cadencia y me dejó más vacía que nunca. – Su rostro alojaba tanto dolor como era posible hacerlo, tenía el corazón roto. La luz parpadeó un momento, la pérdida de los dones parecía inminente. Desesperada dijo: -Hermanas, ¿cómo vivir ahora? Siento que tuve contacto con el corazón de la brillantez. Me siento desposeída, perdí la magia. – Manos antiguas y nuevas se extendieron para sostenerla, y afiladas mentes la llenaron de propósito diciendo -En tu pérdida, hermana, pierdes lo obvio. La palabra que despliega el mundo, la palabra que los mejores poetas han querido habitar brindándonos un atisbo de esperanza. Esa palabra, existe. -

14 may 2026

Eva

Mi alma es verde por naturaleza, Respira al ritmo de las raíces Y se mueve con la cadencia de las hojas de un nogal viejo. Mi alma habla el idioma de las aves, de las tormentas y del fresno. Mi mente, por otra parte, es un océano abierto. Hasta donde la vista alcanza, Es la quietud y el reposo, O violencia sin freno. Una tiene la constancia del sol, La otra, sigue los ciclos de la luna. Y como los astros danzan anidándome el cuerpo. Conocí una mujer una vez, Gigante como el micelio. Y con ella río verde, Y abrazo mis cambios como la luna en el cielo.

12 dic 2024

Sobre sapos e infancias

Si tu voz alcanzara esta estruendosa soledad que habita mis ayeres. Un solo roce de la cuerda correcta evocará mis manos de niña (¡tan seguras de su potestad en este mundo!). Tus dedos se hundirán con los míos en lo profundo del desagote buscando la llave de agua (metáfora hermosa); y rozarán la fría espalda de un sapo, cuya guarida estarás invadiendo conmigo. Lejos de asustarnos, elevaremos en volantas al sapo/princesa; será nuestro nuevo amigo. Los días de lluvia lo veremos nadar acompasadamente con tanta pasión, que treinta años después nadará en nuestra mente y nuestras palabras.
Circulo los pliegues del tiempo. Mi obsequio, mi soledad y mis fantasmas conmigo.