12 feb 2011

A Katou

La cuna de mis días de insomnio
descomunal e imprecisa,
en años y pesares
se precipita sobre mí.

Ojos de felino observan;
sucumben las fobias,
se inclinan los pedestales,
todo destila aquel afecto
que proviene
del frío y oscuro vacío
en las bifurcaciones
de mi existencia;
quizás aún la nausea
de la injusticia,
del aplazamiento,
de la inconstancia,
provengan de ahí...

La realidad que precipita al alma
a la incongruencia
se resquebraja,
pierde consistencia;
se fragmenta ante esa mirada.

Esta propiedad milagrosa,
este tenue amor te profetizo.

1 comentario: