Sucesiones vertiginosas
de llamas distantes
se reflejan
opacas y espectrales
en los ojos que me miran.
La distancia eterna
y la ausencia de los años,
se ven faltos de contundencia
en la dimensión
que se me presenta.
Contemplo un frío que me abstrae,
lo deshojo lentamente
y consumo sus pétalos
con la yema de mis dedos.
Parecés asombrada
y digo;
no sin bajeza,
que las estrellas
nunca han de sentir como los hombres...
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