17 nov 2012

A los cuervos.

Las mareas de recuerdos
arrastran mis refugios clandestinos.

Marcas de pájaro herido
que vuela en círculos
esperando la irremediable
llegada
de los cuervos.

La muerte tiene alas
 y es hermosa.

El pájaro se contrae
al sentir
los picos afilados
y por primera vez
tiene miedo.

Despierta a los pies
de un triste niño,
que sufre arrancándole las plumas.

Él también es un cuervo;
el cuervo que llora
y devora sus entrañas.

El cuervo tiene otro sitio donde comer,
el pájaro escapa,
o cree escapar
en su moribundo desconsuelo.

Seres de canciones tristes,
moribundas sonatas de despedida
lo rodean.

Las alas rotas
alguna vez ganaron altura,
y ahora son pastos o flores,
alimento putrefacto de gusanos
y animales salvajes.











No hay comentarios:

Publicar un comentario