18 mar 2013

Ensueños

El desierto se colmó de flores nocturnas,
que poco a poco despertaban sonámbulas
y rodaban por las áridas dunas,
aún tibias.
Los reptiles sonreían bajo las rocas paganas.
La noche aún solía exhalar su aroma,
y los coyotes se alzaban ha jugar con las flores hasta despuntar el alba.

Tarde ya en la noche,
el viento helado me trajo la noticia:

Llevé muy lejos la fantasía.

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