Creo que no hay nada más muerto que una rosa ( ya que es bella y la muerte de lo bello es doblemente muerte).
Se que la rosa está muerta y su lecho está en cada sitio que frecuento.
La rosa era.
Pero no hay nada más definitivo que la muerte, ya que es el cambio obligatorio.
Aún así, la vida burbujea en un cuerpo muerto, y florece hermosamente algo distinto e inesperado.
Por eso alguna vez escribí:
"Brotame en gajos multiformes,
en flores tempranas y furiosas;
pues ya no alcanzo a hervir
sin la intuición de mi primavera
y anhelo enrarecerte el alma" (...)
Lo que antes era rosa hoy es rosal
y mañana será abeja y río y monte y cielo y vida y muerte y vida...
"En la vida del que se atreve a amar,
cada labios son los primeros y los últimos,
y puede percibirse, aunque dure lo que dura un sentimiento,
la esperanza infinita del amor eterno."
muy bueno Ana
ResponderEliminarMa, otra vez comentás desde mi blog? Jaja. Te quiero viejita, gracias.
ResponderEliminar