quimera de mediodías lluviosos
que revisten de nada
el fascinante final
de estos viajes
que aún no terminan.
- Quiero que este tiempo pase sin dejar huellas
en los escritos de mi alma,
en mis estimados lectores...
La fuerza y el coraje de darme a conocer abiertamente
me brotan aún por ustedes;
pero lamento afirmar que no alcancé la madurez del alma
para escribir de tiempos tormentosos cuando estos transcurren.
Pido disculpas por eso.
El tiempo corre en silencio,
muy pronto el nonsense
será cuna de palabras hurañas de nuevo.
Es mi promesa a ustedes,
mis queridos desconocidos.
Un cálido abrazo,
la más dulce palabra
y mi eterno agradecimiento. -
Ana Schwarz
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