Encuentro al fin mi presencia en cada dejo invaluable de tus labios.
Instancias de pecado inminente.
Sacrificios y siluetas
del pasado,
que son hombres;
que son sombras
en mi pecho.
Mis molestias de mañana:
¿El gozar de tus venenos
o rozar una salud perdurable?
Mi respuesta es inmutable.
Siempre resultan ser infatigables los olvidos
que me arrancan pedazos,
que me roban palacios enteros flotantes
que el alma añora y sueña casi dormida.
Y si no logro despertar,
si no puedo desprender
estas palabras de mi boca,
si me muero
y no puedo callarme en vos
sabé esto: Te amo.
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