Quiero
sentir que el odio se aleja
con la briza;
que tus brazos esperan
de igual manera
que los míos
el reencuentro
de dos mundos añejos
como la tierra.
¿Qué haremos
cuando el centro
diga basta?
Y si esta noche
susurro tu nombre
sonriendo o llorando;
¿acaso,
podrías saberlo?
Nocturna se lleva
los fragmentados
retazos de realidad,
solo recuerdo un recuerdo,
y quizás un nombre...
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