¿Qué pasó
con el silencio de la espera
y esos rumbos fijos
que trazaba el destino?
¿A quién llorar ahora?
¿A qué ángel de la noche o del día debo narrar mi dolor?
Cuando las sombras de la desgracia,
cual furias,
descienden destrozando todo;
para instalarse satíricas
como una misa de cirios negros frente a mis ojos.
Y a pesar de mis llantos
las luces nocturnas
ennegrecen los mantos sacerdotales,
y el culto erróneo
bautiza mi carne recién nacida
en los vinos de la lujuria;
frutos rojos de Baco.
Me siento identificado en mucho de lo que escribís. No soy de leer este tipo de cosas pero después de hojear varios poemas creo que entiendo un poco más las constantes que te hacen escribir. Disfruto y espero el momento de leerte.
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras.
ResponderEliminarMe gustaría, me cuentes esas constantes que aprecias
que probablemente desde tu punto de vista
veas mucho más que yo.
Te pido algo, animate a leer de todo,
nunca va a ser una pérdida de tiempo.
Quién seas, gracias por animarte a comentar.