4 feb 2013

Carta nunca enviada

Busco refugios para escapar al absoluto
suspenso de tu ausencia.
Está abstinencia del no tenerte
del no poder frecuentarte
del visitar nuestros sitios para hallarlos corrompidos
(por el silencio que ayer fue risa o llanto),
del volver sobre mis pasos para encontrar un vacío a mi lado
donde antes solías estar examinándome
con tus miedos absurdos y fascinantes
y tus modos de niño bien amado,
que súbitamente entristece de forma absoluta.
Y ahora me veo a mi misma,
escribiendo múltiples cartas,
múltiples manuscritos,
que quisiera dedicarles
a tantas personas que ya no están
a tantas personas que nunca quise que estén
y a vos, que como el primer amor me dejás en el frío
del tener que existir
redescubriendo lo maravilloso
que fue cada instante
en que las promesas guiaban mis pasos.

2 comentarios:

  1. ¿Para quién era esa carta Ana? Pregunta complicada ¿no? ¿Por qué no la mandaste en el momento en que se te cruzaban esas ideas por la cabeza? Algún día me va a tocar encerrarte si seguís pensando tanto las cosas. (De Adriana).

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  2. A las preguntas complicadas sobrevienen respuestas complicadas, intercaladas con largos silencios.
    Y ya que no me querés enterrar por algún lado hay que liberar ¿no? jaja.
    Gracias por leer Adri, ojalá no abandones. Un abrazo.

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