Ví la luz,
y tu nombre se hizo con ella.
Ahora sé que vislumbré tus ojos de fuego fatuo,
proyectándome entre sombras,
y no fuí sino una extensión de esa noche atroz;
en la que mis manos ocultaron con vergüenza
una caricia contenida entre sus pliegues
y surcos minúsculos.
- Mi pena es solo mía - Te grité en un rugido,
cuando intentaste robarme una caricia.
Y huiste temblando ante mi celo.
Mi fracaso es infinito,
mi mente está atorada en tres monjas perversas
que resultan ser las austeras parcas.
Ahora sé,
esta es la última
de las demasiadas noches
en que jugamos al desengaño.
Y también sé
que aún si tu luz iluminase otros campos,
morirá entre gritos.
Hija!!!!
ResponderEliminarMadre (?)
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