18 mar 2014

Pureza

El amor y el odio se abren paso sin tregua en mi pecho destrozado,
ambos con una fuerza irrefuteble.

¿Alguien puede acaso negar la pureza del odio, no contaminado por los vicios del amor?

¿Alguien ha concebido un amor carente de odio, puro como el frío galopando mi rostro de caretas desnudo? ¿Un amor trágico, idealizado, narcotizado u onírico?

"Un amor sin dolor no deja huella", me dijo,
y mi vida se agrieto ante el peso de aquella sentencia.
"Te amo" dijo ella, y a él le dolió saber que iba a odiarlo.


3 comentarios: