16 may 2026

Aquelarre

La repentina aparición del canto irrumpió en el centro mismo de la visión. El ojo interno se cerró con una brusquedad descorazonadora, dejándola próxima al llanto. Solo las voces de las hermanas la elevaron como la caricia de una mano arrugada, llena de conocimiento y poder. Cada rostro al que poco a poco se logró asir, estaba pleno de verla. Cada uno reflejaba maravilla y regocijo. -La ví- dijo la desdichada bruja volviendo en sí. -La palabra justa. – Agotada hizo una pausa, una desesperada pausa para no distraerse de este momento y continuó: -Me llenó con su cadencia y me dejó más vacía que nunca. – Su rostro alojaba tanto dolor como era posible hacerlo, tenía el corazón roto. La luz parpadeó un momento, la pérdida de los dones parecía inminente. Desesperada dijo: -Hermanas, ¿cómo vivir ahora? Siento que tuve contacto con el corazón de la brillantez. Me siento desposeída, perdí la magia. – Manos antiguas y nuevas se extendieron para sostenerla, y afiladas mentes la llenaron de propósito diciendo -En tu pérdida, hermana, pierdes lo obvio. La palabra que despliega el mundo, la palabra que los mejores poetas han querido habitar brindándonos un atisbo de esperanza. Esa palabra, existe. -

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