30 jun 2011

Primera sesión

I

- Te conocí Pablo, amigo mio; 
para redimir mi fe en un nombre... -

II


En la tortuosa infancia de los silencios
algo existía que sin saberlo
obligábame a contemplar la belleza de los astros,
la magnificencia de los felinos;
nocturnos habitantes de terrazas ajenas...

Otra infancia
tan pálida y enfermiza
elegía el frío
para no despertar;
renovando mi promesa a las pesadillas.


De haber sabido latente
la existencia del niño botánica
que ya para entonces
reverdecía en primaveras constantes no muy lejos;

de haber presentido
 la eternidad de los libros,
el reconocimiento y la salvación;

de haber sospechado
los dos pilares de sangre
que sostienen mi vida;

de haber encontrado al Ser Amado, incluso antes...

Mi alma, ¿Donde estarías?

1 comentario:

  1. A la carga poética, eh?

    Yo te juro, conocerte, poder hablar de poesía, poder decir libremente: "La poesía me atravezó y para siempre", sin que me miren raro, sólo una risa cómplice como la tuya.
    Yo lamento tanto que no te haya llegado la carta que te escribí hace ya algunos meses, pero no importa, acá estamos. Decías arriba, Las primaveras constantes no muy lejos y me enamoraba de cada frase. Y no es el poema, eso?
    Una frase, un exceso poético, un sobresalto del espíritu?. Algo, una frase es el poema, lo demás es la ropa.

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