Fuimos tiempo
y lluvia que ahogaba llantos
en la noche de los silencios.
Silencios que lloraba mi destierro:
"Tu inmensa voz de viento
haciendo eco en mis entrañas,
tus palabras cobrando vida
a través del agua."
Mi pecho,
como el de un pájaro cantor,
fue demasiado pequeño para el sonido
que guardaba contenido,
y al final de este poema
estallo en un festín de plumas,
en un vuelo pleno que promete llevarnos alto.
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