Invité al fuego a lamer cada pétalo de mi trémula rosa
vibrante de gozo gravé en vos cada palabra
que haga en tu pecho la primavera.
¿Y si ello no bastase?
¿Y si la despedida fuese
inevitable?
Invité al fuego a incendiar el rosal
para darte al pájaro de fuego
que duerme en mis raíces.
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