20 may 2013


Me desdibujo bajo tu luz
y ya no importan las diferencias
ni los colores que mis pupilas no llegan a captar.
Hoy podría morir,
anónimamente,
sin ser parte de nada ni de nadie,
sin exalar si quiera un gemido;
pero te juro,
en medio de esta nada que nos llena,
revivo tus rasgos uno a uno de tal manera
que aunque mis circunstancias me encuentren sin nombre,
sin cuerpo con el cual desearte
y sin escusas frente a las cuales invocarte,
a vos te nombro, te deseo e invoco.


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