Te ví olvidar y tu sonrisa fue conmoción bajo la lluvia gris.
La aridez me mece en tu ausencia.
He perdido la negra caricia,
la mirada profunda
y la voz que canturreaba ternuras.
No quiero que mueras tan lejos mío,
no quiero que esta lluvia te empape
y no pueda arrullar tu ronroneo antes de dormir.
Ojalá que alguien te encuentre herido como estás
y te salve de mi ausencia.
Porque te busco, ¡desesperadamente te busco
y puede que estés muriendo solo desde anoche!
Mi pecho se agita con solo pensar en tu suerte,
mi cabeza es un hervidero
que no va a dejarme seguir
hasta que te vea volver.
Desde que te encontré abandonado
cuantas veces
me rescataste de mis tristezas.
Sos un gran compañero,
evidentemente infiel pero mi mejor amigo.
Por favor, volvé...
(Quince días después Katou volvió herido, todo lo que pedí con desesperación la noche que me enteré que un perro lo había atacado se cumplió. Alguien lo cuidó por mi, volvió vivo, y con él volvió mi sonrisa, mi llanto, todo. Ahora mismo duerme en mi cama y supongo que nadie puede comprender lo inmensamente feliz que eso me hace.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario