Memorias de animal herido
que remonta el curso recurrente del tiempo.
Me veo ser bruma
que cubre paramos en que la Madre tierra
ruge por sus criaturas ausentes y fallecidas.
"A nadie le gusta cargar con sus hijos muertos clavados al pecho".
Quizás por eso quiero nacer de nuevo,
alimentarme de hierba seca
y no deber a nadie
ni el aire que respiro.
Porque poseo mis ojos de animal desorbitados,
y mis manos solo quieren valerse de su furia para robarle a la vida otro día.
En el matar y ser presa de la sed de otro,
que sin saña ni gula
quiera seguir vivo,
hay un amor infinito.
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