Perdí contacto con la musa negra de tules densos,
pues caí en tu trampa: Partí sal y agua, y quedé atada a estos campos yermos.
Me entregaste al olvido tan pronto como mi dolor dejó de divertirte,
y el olvido ha tomado mucho de mí desde entonces.
En la goteante celda la inexpresión me recubre en tanto la lepra avanza,
destruyendo mi rostro altivo, mientras espero la noche.
Y me digo: Soy la fibra inafable,
soy el gemido de mi amante mulata que bebe
mis suspiros a lo lejos.
No hay nada que pueda tocarme
en tanto ella me piense,
no hay nada que pueda tocarme
en tanto su calor me habite.
A.S
No hay comentarios:
Publicar un comentario