30 jun 2010

Reclamándole a mis pies que me soplen la dirección correcta.

Descoloridas siluetas quiebran sus rumbos en busca del camino indicado,
en busca de un sitio donde el azul mar se pierde en medio del cielo,
y la blancura de las nubes, en la espuma.

Un lugar lejano donde el sol es siempre tibio,
y la luna siempre plena.
Donde el manto azul es surcado por infinitos luceros,
que se pierden sobre el cielo, y bajo los pies del andante.

Un paraje donde la tinta brota de los manantiales,
y existen seres que como ellos, sucumben al mágico encanto de las letras.


Descoloradas siluetas caminan incansables, y yo entre ellas.


Y al despertar me pregunto sonriendo,
¿Por qué será que en los sueños existe un camino por edificar al abrir los ojos?

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