16 oct 2010

Lujuria vespertina;
máscara sensual que
conquista los sueños.

Desgarradora certeza;
pues nada importa en verdad
hasta que el sol se ponga
y vuelva a ser manos que escriben
sus búsquedas, sus desgarros
y néctares demoniacos...

Conozco el rostro tras la máscara,
al otro lado del espejo;
ese mismo que mira aflijido
los desgastes del camino
cuando desnuda su sonrisa para mi.

Lo observo
desgarradoramente inalterable,
y soy noche y silencio...

Este es mi arte defectuoso,
siempre este y no otro,
mi verdadero obsequio.

2 comentarios:

  1. vive por mi, ana
    que yo partiré alguna vez
    desde mis pies de atril

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  2. Pablo, indivisible amigo,
    amigo pasiones,
    se te extrañaba.
    Gracias por el abrazo de hoy,
    y por la preocupación sabé disculpar.
    Espero nos veamos pronto.
    Tu escritura la sigo y cuenta cosas que tu boca-no-expresividad/ausencia no. Espero hablemos pronto.
    Que estés bien, y desde ya, gracias por leer.

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