Si me llevara todo aquello
que despista y adorna del mundo,
desmantelando
mi celo atrofiado,
mi telón a medio abrir...
Si cerrara por siempre mis ojos;
mis libros...
Si mis manos dejaran de escribir...
Lejos, más lejos aún del amor y la condena
que consumen por igual la tormenta...
¿Te vería de nuevo mi querida voz danzante?
No hay comentarios:
Publicar un comentario