Consumo libros chorreantes...
Mi lengua destila su tinta,
la retiene.
- Mis ojos se ahogan en claridad. -
Muy adentro mío, algo asqueroso se retuerce.
- El dolor quizás... -
Ha de ser la luz pálida de sanatorio que enferma mis entrañas.
La multitud contempla extasiada las odiosas cadenas que me sujetan a la realidad,
- Huelen a sacrificio, a carne quemada en altares paganos;
y tal vez lo sean sin saberlo... -
Mis labios quebrados les sonríen ante esa idea,
y aquellos, asqueados, comprenden que algo anda mal...
- Temen lo que no pueden explicar. -
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