Admiro tu existir individual,
sin caer en egoísmos.
Y observo;
fruta de esos labios mudos que colman de plenitud al silencio.
Que hacen el silencio.
Me desarmo,
y detengo.
La ruptura irremediable,
va de tu mano.
Y aún así te creo,
te entiendo.
Colapso a tu lado y disfruto lo fragmentado del viaje.
Escribo a mi vuelta:
- Te espero. -
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