14 ago 2010

Infancia.

Noctámbulo deambulo por un prado aparentemente desierto.
Las bestias resoplan con pesadumbre,
respiran apacibles su descanso.

Con sigilo los fuegos fatuos esperan la señal,
danzando ligeramente y con un cortés saludo,
rindo, como es costumbre entre los nuestros,
mis honores a la reina de los juegos nocturnos.

De pronto todos se agolpan en salir al prado a lucir su presencia.
La sonrisa deleitada de la encantadora luna no podría ser más plena.

Los juegos se prolongan hasta poco antes del alba,
y luego agotados, dando las gracias a nuestra doncella,
nos retiramos en sentido inverso por camino que nos trajo.

Espero despertarme con algo de tiempo,
para vivir un poco más este sueño...

2 comentarios:

  1. Simplemente formidable Ani.

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  2. Estás invitado a un paseo nocturno por los prados desiertos de mis sueños. Trae al niño que solías ser y veamos la hermosura de las cosas simples con inocencia otra vez.
    Muchas gracias Nico.

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