1 ago 2010

Mímesis.


Los ideales cabalgan a paso lento y desganado,
sobre la interminable aridez del mundo.

Preguntan tu nombre en cada sitio.
Pretenden, en su desolación, encontrarte...

Y a vos tan perdida e indiferente.
Tan ajena a su suerte.

Y sé que ni tus padres saben donde estás muriendo, vacía y sin alma.
Que desconocen tus escapes narcóticos...
Lo maleable que te volviste,
y como hasta los cerdos se aburren de tu facilidad.



El mundo te sigue usando y sin embargo ahora esbozás una sonrisa estúpida y corrompida...



Quizás te dolía la fragilidad al punto de procurarte irrealidad,
pero, ¿a qué costo?

Toda vos cambiaste...
Y en el fondo... Sentís asco como antes ¿no?

La diferencia es que ahora,
la sensación nace de adentro hacia afuera,
y no de afuera hacia adentro...

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