Las profundidades de un viejo pozo de agua penetran ocultando el cuerpo de una joven,
arraigado a las paredes del foso por un verde manto que cubre el extremo inferior de sus miembros.
- En el fondo... -
Y así reposa, en armónico desenfreno.
- tan oscura... -
Las palabras se filtran por entre sus cuencas subterráneas y alimentan un raudo caudal; fruto de recuerdos vagos y estropeadas lágrimas.
- y espesa... -
El ser-reflejo-anónimo contempla desde arriba aquel divino arte.
- Mi musa olvidada... -
- es el alma. -
¡Excelente Anita!
ResponderEliminarGracias Nico! Me resultó extraño escribir esto en particular. Muchas ideas desordenadas en simbolismos.
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