17 ago 2010

Confesiones de un pecador.

Sondeando la desilusión constante
que crea la inevitable expectativa
en los seres jóvenes y sensibles,
(sin pleno sentido del terror que los asecha);
reconosco que en algún sitio del sinuoso camino
me volví un tanto triste y egoísta.

Indagando aquello que me trajo a este punto,
admiro la terquedad de quien intenta en exceso
y obtiene como única respuesta, el fracaso.


Mi vida, tal cual es, la asumo...


No pretendo la imposibilidad de enfrentarme nuevamente a mi pasado.
En cierta medida, elijo esta vida colapsada.
Y es que... No podría escribir desde otro sitio...

2 comentarios:

  1. Supongo que todos hablamos desde una vida colapsada. Al menos yo. :P
    Supongo que aquel que vive sin colapsar, es aquel que no se hace problemas por todo lo que sucede. Una vez alguien dijo: (...)"en toda una existencia hay, como mucho, uno o dos problemas. Lo demás, es exageración". O algo así. xD

    ResponderEliminar
  2. El tema mi buen Nico, es que siempre procuro escribir desde mi forma de ver las cosas, ya que puedo intentar ponerme en el lugar de otra persona, intentar comprenderla pero siempre siendo yo.
    No puedo tener una mirada nítida.
    Menos aún tratándose de cosas tan íntimas como las que intento escribir.
    Me molesta esa tendencia a englobar a las personas en algo.
    Pero se me escapa a veces.
    Es por la necesidad de pertenecer, de ser comprendido y de comprender...
    Mucho de eso lo consigo escribiendo, leyendo y siendo leida.
    Muchas gracias por poner especial atención a esto.

    ResponderEliminar