2 ago 2010

Reconocimiento.

A veces soy la decadencia
que atraviesa el pecho.

La violencia
disuelta entre las piernas.

La delicada sutileza,
que roza la insolencia.

La sagacidad despierta,
cuando a nadie perdona.

La nostálgica soledad
inserta en la carne.

La sonrisa triste
evocando recuerdos.

La noche distante,
que predice despedida.

Los instantes del quiebre
propio y ajeno.

El momento de gloria
y la vida en fracasos.

La retina que retiene para sí,
cielo y tierra.

La mirada transparente,
que dice sin palabras.

El rencor,
que no deja seguir...


Cuando soy,
soy eso.

Tu imperfecto sinsentido.


Y después,
no sé...

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