A veces soy la decadencia
que atraviesa el pecho.
La violencia
disuelta entre las piernas.
La delicada sutileza,
que roza la insolencia.
La sagacidad despierta,
cuando a nadie perdona.
La nostálgica soledad
inserta en la carne.
La sonrisa triste
evocando recuerdos.
La noche distante,
que predice despedida.
Los instantes del quiebre
propio y ajeno.
El momento de gloria
y la vida en fracasos.
La retina que retiene para sí,
cielo y tierra.
La mirada transparente,
que dice sin palabras.
El rencor,
que no deja seguir...
Cuando soy,
soy eso.
Tu imperfecto sinsentido.
Y después,
no sé...
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