4 ago 2010

Continuos espectáculo grotesco se apilan en la memoria.
Incontables escenas extraviadas, nauseas constantes.
Asumo la pérdida de un ''basta'', la tajante soledad que precede la muerte del alma.
Escribo a través de un cuerpo palpitante e inmóvil del todo ausente;
un grito ahogado que siempre contuve, las lágrimas que nunca pude confiar a nadie.

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