(...)
- No puedo hablar de algo que no entiendo, por eso prefiero no hablar de nada. - Dijo la princesa de mi cuento.
- ¿Sabés qué? Hace lo que quieras... Ya me cansaron esas contestaciones. No deberías evadir tanto a las personas - Respondió una sombra.
- Me asusta más la incomprensión que la soledad; además, no es necesario tu enojo, te escucho. Dije que prefería no hablar, no que no necesitara hacerlo, o que no pueda escucharte. - Replicó la princesa.
- Si seguís siendo así de extraña, nunca nadie te va a comprender y vas a quedarte sola. - Sostuvo aquel ser, irritado.
- Sin embargo yo hago mucho por compender, a pesar de que me cueste tanto. Pero si nadie me comprende, mala suerte. Siempre puedo ser mi propio príncipe. - Esbozó la damita con una sonrisa triste.
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