4 jul 2010

Mis estimados amigos, sepan ustedes.

Irónicamente mientras la mente se conserve despierta, no cuesta mucho mantener la altura en las ideas, aún cuando la vida nos arrastra cuesta abajo en decadencias.



Son miles los mecanismos que sustentan dichas decadencias;

y consumen en nombre del hombre y sus beneficios,

a padres, hermanos y amigos por igual...



Miles las insanas sectas de impulsos avaros y bolsillos insaciables...

Que desconocen el hambre y a su vez la saciedad,

el murmullo de la brisa y el canto de las aves.



Grises por dentro y por fuera,

presos de sus malas intenciones en pequeños huecos o grandes recintos,

buscando desmentir el punzante dolor que los agobia, la condena que pende sobre ellos...



El abismo los espera, el fuego eterno.

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