1 jul 2010

Inocencia.

Tersas ondas surcan el aire de tonos suaves y dulces,
trayendo consigo los aromas de la infancia...

Una pálida estatua se despabila con torpeza,
mira sus pies extrañada,
mueve los brazos en el aire con solemne asombro,
y vuelve a su sitio ante la inminente llegada de la mañana.

Un caballero se desviste con calma,
y el aire se torna más denso,
cargado de un peculiar aroma a colonia.

La estatua baja de su pedestal y lo contempla dormir.

Sonríe, besa su mejilla y danza en silencio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario