No existen palabras lo suficientemente grises para describir el estado de las cosas,
y ahora que lo pienso siempre fue así...
Mis ojos han de ser un tanto monotemáticos,
o quizás todo sea un terrible caos y un pronto final infeliz.
Tal vez sea el asco,
el miedo constante que me abruma,
la perversa sensación que me invade con abrumadora violencia,
la perturbadora idea de que el morbo me espera y me engatusa.
Con un esfuerzo comienzo a enumerar la frecuencia
con que ensimismado afino el oído y logro percibir
aquella gota cayendo con una lentitud terrible de una canilla del baño,
una silueta que me acompaña en un incesante ronroneo,
la tibieza de las palabras que ensaya mi mente que parecen más bien,
recuerdos de recuerdos, o sueños de sueños.
Un cuento para niños pequeños.
De pronto la realidad no parece tan mala...
Tan solo es necesario mentirse un poco, ignorar otro tanto...
Miradas que se pierden entre los velos coloridos
que proporciona el hombre en su sadismo
a las personas desesperadas en busca de inconsciencia...
Quisiera ser capaz de ver un ápice de color en las cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario