Aún existe algo que puedo hacer con mis escasos momentos de lucidez...
Aquellos en los cuales las tribulaciones del alma y los problemas que aparejan la existencia se desvanecen por escasos segundos, y puedo apreciar la más increíble simplicidad.
Todavía mis cansadas manos pueden escribirte sobre la vida que vivimos y la que quisiera darte, y mi extraviada mente es capaz de pensarte con claridad.
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